vacías las habitaciones
de miradas, de sonrisas,
de recuerdos, de atracciones.
Se nos olvidó encadenar
a las caricias y decorar
a la rutina con las flores.
Me deshice en olores,
tus curvas, incertidumbres,
en besos y en mañanas,
para subsanar nuestros dolores
y romper tu pulcritud
entre mis sábanas.
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